TEA: Señales de Alerta y Acompañamiento Terapéutico

Ilustración de portada del artículo sobre señales de alerta de TEA (Trastorno del Espectro Autista)

22 de agosto de 2026

Los trastornos del espectro autista (TEA) son discapacidades causadas por diferencias en el cerebro. Se caracterizan por algún grado de dificultad en la interacción social y la comunicación. Esta alteración comienza en la infancia y afecta las habilidades comunicativas, la interacción social, los intereses, el comportamiento y la actividad. Actualmente se dividen en diferentes grados según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales), de acuerdo al nivel de funcionalidad según sus habilidades y características.

20 señales de alerta

  1. No responde a su nombre o parece «no escuchar».
  2. Dificultad o ausencia en su contacto visual.
  3. Poca expresión facial.
  4. Evita contacto físico (abrazos, caricias).
  5. No sonríe ante estímulos.
  6. Presenta retraso en la adquisición de lenguaje o no presenta lenguaje.
  7. No mantiene conversación o vínculo.
  8. Presenta un tono de hablar particular (habla robotizada).
  9. Repite palabras o frases inmediatamente al escucharlas (ecolalia diferida).
  10. Dificultad para expresar emociones o sentimientos.
  11. Le cuesta interpretar indicaciones no verbales como señas, gestos, expresiones o doble sentido, sarcasmo.
  12. No presenta juego simbólico ni juego de fantasía (darle sentido al objeto, comidita, superhéroes, doctor, muñecas).
  13. Presenta movimientos repetitivos como: balancearse, girar sobre un mismo punto, aletear, sonidos repetitivos.
  14. Desarrolla rutinas y le cuesta trabajo adaptarse a diferentes personas o contextos (direcciones, personas, rutas, orden para hacer las cosas, texturas).
  15. Presenta dificultades motoras (camina en puntas), lenguaje corporal muy peculiar.
  16. Se autoagrede o agrede a los demás (se golpea, se tira al piso, se muerde).
  17. Le cuesta participar e imitar a otros.
  18. Fija su atención en objetos no por su funcionalidad (girar ruedas, alinear objetos, obsesión por objetos en particular sin brindarles funcionalidad).
  19. Mayor sensibilidad ante estímulos (ruidos específicos, luces específicas, texturas específicas, objetos y contextos específicos).
  20. Dificultad para habituarse (personas nuevas, lugares nuevos, comida o texturas nuevas).

Si tu hijo presenta alguna de estas características, el siguiente paso es solicitar cita con un especialista en comunicación humana — así podemos evaluarlo y armar un plan de acompañamiento adecuado.

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